
Desesperado mi cuerpo pide contacto,
desesperado mi cuerpo se ahoga.
El deseo de mi carne queda atrapado en la soledad,
tu maldita soledad que todo lo enfría que todo lo perturba.
Padre, por qué dejas que tus heridas revivan en mi piel?
Por qué tu paranoia ata mis sueños
y no los deja volar tranquilos
como gritos escupidos al viento desde la montaña
de tus pechos cálidos y traicioneros con olor a tierra.
El eros se vuelve ostia inútil y vino fermentado.
La sociedad me vende el deseo al precio del consumo
de mi estabilidad.
Me ofrece un vouyerismo y un enclaustramiento del ser
y una frialdad de contacto
consiguiendo desgarrar mis deseos y matar mi mirada.
Tú maldita electrónica eres la fe que encanta
mi razón brillando tenuemente en la locura de mi soledad
sombría.
Eres tan macabra que te muestras desnuda
y sabes que jamás nadie te podrá tocar,
ahí esta tu poder
se encuentra en la morbosidad de nosotros
en el delirio de los bites viajeros.
Si tan solo te pudiera sentir,
si supiera cómo recorrerías mis venas,
si palpitara a tu ritmo,
si respirara tu magia.
No quiero verte más,
vasta de códigos entre nosotros,
esfuma las ilusiones,
deja de mentir.
No soporto esa cercanía tan distante
que derrite mis pupilas
y congela mi mente
a tu compás.





El erotismo de Eros, aquel navegante olvidado que danza silenciosamente sobre olas de locura, no nos deja, nos da vida.
El dios Eros era vinculado con una fuerza coordinadora y atractiva de los elementos que crean el universo, por lo cual la vida era posible. ¿ Quizás conocer el Eros nos permita volver a lo natural?
La verdad es que no tengo la menor idea, pero sí se que el Eros es la via regia que nos conecta con los máximos placeres. Osea nos lleva a la carne, esa carne que nos perturba que a ratos desata batallas mentales y hace que la realidad se nos escape ante nuestros propios ojos.
Es divertido, nos sentamos a ver como nada nos pertenece y, a la vez todo es de nosotros. La mente nos domina y olvidamos al cuerpo. Esta mente volátil es la que creó el mundo virtual o realidad paralela, para algunos. Una simple lógica binaria y, listo! te creamos un mundo. Por el cual puedes conocer muchas cosas que jamas pensaste.
Toda la virtualidad o electrónica ha sido llevada muy lejos, tan lejos que hoy es parte de nosotros. La evolución de las sociedades ya no es comprendida sin ir de la mano con la tecnología. Nos esta removiendo. Sólo un ejemplo: Piensen en la música electrónica. Tiene un pulso profundo, constante e hipnótico, llega al punto de provocar trance. Torrentes de placer, sensibilidades terrenales. Muchas veces similar al trance inducido por chamanes, guardando las proporciones en la comparación, en ritos milenarios y primitivos. Esta relación entre mente y tecnología, ¿hacia dónde apunta? Ni idea.