La nueva "era"

"En el recuerdo de aquellos que no olvidan, yace la cicatriz, marca eterna en un cuerpo, de los placeres sin limites, de las pasiones subversivas que destronan al Yo del reinado de la carne. La electrónica es la ola que amenaza a la orilla, que golpea, brutal, los cuerpos de los amantes, borrando sus huellas de la arena con su recogida voraz, dejando un plano sin marcas, a los hombres sin historia".

¿Podrán los artificios electrónicos destronar ahora a Eros del reinado de los cuerpos? ¿Podrá acaso el matrimonio entre Eros y Electrónica dar a luz a un viable?


En esta nueva era pretendemos abrir un espacio de conversación en que cada estudiante, cada joven puedan hablar sin tapujos de sus visiones e interpretaciones filosóficas mezclando lo propio de esta nueva generación. Me refiero a una lectura "sensible" de la sociedad y de cada mundo. Un espacio en que el arte propio pueda ser gritado a los cuatro vientos y que cada ventisca arrodille a los necesarios. Queremos aprovechar la ventaja que las nuevas generaciones tenemos: nos criamos bajo el alero de la tecnología y de alguna u otra forma esa electricidad recorre nuestras venas sedientas de comprensión y de espacio. Nuestro debate consiste en poner en la balanza al Yo y al cuerpo, o carne si les suena mas sabroso, y comprender cómo nos afecta, en qué nos potencia y qué aporte podemos hacer. Por esto preferimos posicionarnos desde la electrónica y oler como la electricidad y los bites hacen tambalear al Yo dejándonos huérfanos ante el cuerpo. Por otro lado, esa electrónica nos llega por todos los poros pero jamás nos toca.


domingo, 8 de julio de 2007

Desesperación


Desesperado mi cuerpo pide contacto,

desesperado mi cuerpo se ahoga.

El deseo de mi carne queda atrapado en la soledad,

tu maldita soledad que todo lo enfría que todo lo perturba.

Padre, por qué dejas que tus heridas revivan en mi piel?

Por qué tu paranoia ata mis sueños

y no los deja volar tranquilos

como gritos escupidos al viento desde la montaña

de tus pechos cálidos y traicioneros con olor a tierra.

El eros se vuelve ostia inútil y vino fermentado.

La sociedad me vende el deseo al precio del consumo

de mi estabilidad.

Me ofrece un vouyerismo y un enclaustramiento del ser

y una frialdad de contacto

consiguiendo desgarrar mis deseos y matar mi mirada.

Tú maldita electrónica eres la fe que encanta

mi razón brillando tenuemente en la locura de mi soledad

sombría.

Eres tan macabra que te muestras desnuda

y sabes que jamás nadie te podrá tocar,

ahí esta tu poder

se encuentra en la morbosidad de nosotros

en el delirio de los bites viajeros.

Si tan solo te pudiera sentir,

si supiera cómo recorrerías mis venas,

si palpitara a tu ritmo,

si respirara tu magia.

No quiero verte más,

vasta de códigos entre nosotros,

esfuma las ilusiones,

deja de mentir.

No soporto esa cercanía tan distante

que derrite mis pupilas

y congela mi mente

a tu compás.